Conflictos de poliuretano.

Luego de dos días de reuniones y pruebas técnicas en Lausana, Suiza, los directivos de la máxima entidad de los deportes acuáticos aprobaron un total de 202 vestiduras de entre las 348 disponibles. Diez fueron prohibidas y las que no hicieron el grado quedaron pendientes de una nueva revisión luego del 19 de junio.
Entre los rechazados están los modelos X-Glide, del fabricante Arena, y Jaked 01, utilizados por los franceses Alain Bernard y Frederick Bousquet cuando marcaron nuevos récords mundiales en 100 y 50 metros libres, respectivamente, durante el campeonato nacional galo en el mes de abril.
«Es aberrante», señaló Bernard durante una entrevista con el diario francés LŽEquipe. «En toda la historia de la natación, soy el único hombre que ha hecho menos de 47 segundos en los 100 metros libres. Si la FINA me invalida el récord porque considera el traje que usé como ilegal, entonces demeritaría mi trabajo», explicó.
Igual reacción tuvo Christian Donzé, director de la natación francesa. «Me siento colérico y dubitativo», reveló. No me queda claro el porqué de la exclusión. Nosotros solicitamos antes del inicio del campeonato nacional una lista con los materiales permitidos y la FINA no mandó nada. Por eso ahora no acataremos las reglas».
De igual forma se pronunció el japonés Hironoshi Furuhashi, miembro del Buró Ejecutivo de la FINA, al declarar que su país no obedecerá las nuevas prohibiciones. Y por si fuera poco, la Federación Italiana de esta disciplina «se puso el traje anárquico» y se sumó a los reclamos de Francia y Japón al autorizar a sus nadadores a utilizar los trajes Jaked 01.
Estos bañadores han sido usados por el equipo azurri desde antes de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. «Por eso no entendemos las nuevas medidas», indicó la directiva italiana en un comunicado. La unión de Italia a la cruzada en favor de los bañadores de poliuretano complica más las cosas, debido a que el próximo mundial de natación se efectuará en sus predios desde finales de julio.
La FINA no ha precisado hasta la fecha si el cuestionamiento a este tipo de traje derivará en la invalidación de los primados mundiales conseguidos con ellos.
En tanto, un directivo de la organización se mostró perplejo ante estas reacciones, pues «todos los miembros votaron por restringir los trajes que ayudan al rendimiento. Desde febrero indicamos además que nuevas reglas sobre los bañadores iban a ser implementadas antes del mundial de Roma. ¿Cómo es que ahora Francia, Japón e Italia deciden no acatar las reglas?».
La situación se torna harto complicada, pues va más allá del «hago lo que me plazca» implementado por italianos, galos y nipones.
Por un lado, más de cien nuevos récords en los últimos 18 meses son un claro símbolo de alarma ante la influencia de las nuevas tecnologías en el rendimiento. Por otro, la guerra de las transnacionales por ganar nuevos mercados con sus trajes novedosos complica aún más las cosas.
La italiana Jaked ahora ve afectadas sus ventas en medio de la crisis económica con el veto de la FINA, y el aguijón hinca más hondo si se tiene en cuenta que el Speedo LZR Racer, su principal competidor, no fue excluido de la lista prohibida.
Los napolitanos anunciaron una demanda a la máxima entidad mundial de la natación «por su medida arbitraria» y aclararon que sus trajes de baño están confeccionados con telas impermeables, lo cual hace imposible que retengan aire en su interior y mejoren el avance.
¿Vuelven las trusas retro?

Ahora la cuestión será ver hasta qué punto ceden los 22 miembros del Buró de la FINA a las presiones de las transnacionales por mantener sus modelos futuristas, diseñados a expensas de no pocos millones de dólares invertidos en investigación.
Un miembro de la organización acuática explicó que la decisión se basa en que «anteriormente pedimos a los fabricantes de trajes trabajar con nosotros para reducir las mejoras de rendimiento en las trusas, proporcionadas por materiales de última generación como el poliuretano. Algunos lo hicieron, otros tomaron nuestra invitación como punto de partida para desarrollar bañadores destinados a superar las capacidades naturales de los nadadores, y nosotros no podemos controlar ese fenómeno, pues pasaríamos el resto de nuestras vidas verificando si se cumplen los requisitos. Es hora de volver a los fabricados con los materiales tradicionales».
Sin embargo, no todo será tan «retro», pues de aprobarse las nuevas reglas, la próxima generación de bañadores tendría un chip computarizado diseñado por la FINA como garantía de su autenticidad para competencias oficiales.
John Leonard, miembro del Comité de entrenadores de la organización, anunció que se regulará el espacio que debe cubrir un traje sobre el cuerpo, como forma de evitar que los fabricantes los «inoculen» con dispositivos de ayuda a los nadadores.
Según Leonard, «es posible incluir nanodispositivos en los trajes que estimulan el sistema nervioso central del nadador, y con ello su rendimiento. De ahí se hace imperioso regular cuánta superficie del cuerpo pueden cubrir los bañadores».
En lo que se calma la marea, muchos afilan las aletas para el próximo Mundial de Roma en el mes de julio, donde quizá se vea por última vez la ciencia aplicada al deporte dentro de una piscina.
Otros suspiran de alivio ante la posible detención de la avalancha de récords y auguran que las actuales cotas permanecerán inamovibles durante años.
Fecha:12-06-2009
Tomado de Juventud Rebelde

